Para la acción climática real, hay que empoderar a las mujeres
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Foto cortesía de Freepik.com
Un artículo por Elma Kay, publicado en la revista Nature el 13 de noviembre 2025, página 291 de volumen 647. Este artículo ha sido traducido por Ashley Alvord de inglés a español con el permiso de Nature. Para ver el original, véase https://www.nature.com/articles/d41586-025-03630-3
Elma Kay es directora gerente del Belize Maya Forest Trust (Fondo Fiduciario del Bosque Maya de Belice) en Belmopan, Belice. Correo electrónico: ekay@bmft.org.bz
En Belice, las mujeres están enfrentando el cambio climático y la pérdida de biodiversidad desde el suelo, pero la equidad de género también se necesita en el gobierno; la COP30 debería abordar esto.
Esta semana, mientras los líderes mundiales se reúnen en Belém, Brasil, para la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), una vez más parece que habrá más retórica que soluciones reales para los países más vulnerables a los efectos de un clima cambiante.
Mi Belice natal, con sus bosques tropicales, humedales costeros y arrecifes de coral, es uno de esos países. El calentamiento de los mares está matando nuestros arrecifes. Los huracanes y los incendios forestales están aumentando en frecuencia e intensidad.
Como bióloga con dos décadas de experiencia en la academia y la conservación, he aprendido que, para proteger los recursos naturales, las comunidades locales deben ser empoderadas para administrar estos esfuerzos, y que las mujeres a menudo están en la mejor posición para impulsarlos, al menos en Latinoamérica y el Caribe, pero probablemente en todas partes.
En muchas culturas, las mujeres son las principales cuidadoras y custodias del conocimiento comunitario. A menudo están en posiciones, remuneradas o no, para hacer que sus comunidades sean más saludables, más prósperas y más pacíficas —lo que las hace adecuadas para liderar la acción climática y el trabajo de conservación.
Soy la directora gerente del Belize Maya Forest Trust (Fondo Fiduciario del Bosque Maya de Belice), una organización sin fines de lucro dedicada a conservar casi 1.000 kilómetros cuadrados del bosque tropical del país. También presido la junta directiva de la Red de ONG de Belice, una organización paraguas para muchas de las más de 100 organizaciones no gubernamentales (ONG) en el país. En Belice, muchas organizaciones de conservación prominentes son dirigidas por mujeres. Tomemos como ejemplo el Santuario Comunitario de Babuinos, un esfuerzo de conservación reconocido a nivel mundial que protege el hábitat del mono aullador negro de Yucatán (Alouatta pigra). Hoy en día, el santuario es administrado por el Grupo de Conservación de Mujeres del Santuario Comunitario de Babuinos, que es dirigido por mujeres de siete pueblos de Belice.
Y en los últimos cinco años, trabajando con el gobierno de Belice y The Nature Conservancy (Conservación de la Naturaleza), una organización ambiental global con sede en Arlington, Virginia (EE. UU.), las mujeres en Belice han tenido un papel clave en la ejecución de iniciativas transformadoras de financiamiento sostenible. Una es el primer proyecto a gran escala de Belice para reducir las emisiones evitando la deforestación, que está ayudando a proteger el Bosque Maya de Belice, un área que incluye algunas de las tierras más ricas en biodiversidad del mundo. Otra es Belize Blue Bonds (Bonos Azules de Belice) —que, cuando se cerró el acuerdo en noviembre de 2021, era el plan de refinanciación de deuda más grande del mundo para la conservación de los océanos.
Cuanto más participo en la promoción e interactúo con las organizaciones de la sociedad civil —tanto en Belice como a nivel internacional—, más me encuentro en salas llenas de mujeres que se esfuerzan por proteger el medio ambiente y defender los derechos humanos.
Pero también he notado que las mujeres generalmente no negocian por fondos, deciden si lanzan iniciativas grandes ni establecen prioridades nacionales.
Belice es de nuevo un buen ejemplo. En cualquiera de las diez elecciones desde que Belice obtuvo la independencia en 1981, como máximo cuatro mujeres han sido elegidas para la Cámara de Representantes de 28 a 31 miembros, el brazo más poderoso de la legislatura del país. Otras parlamentarias han sido nombradas por el primer ministro, pero estos cargos tienden a tener mucha menos autoridad que los elegidos por voto popular. Además, las ministras suelen estar a cargo de cuestiones de desarrollo humano o rural, en lugar de la economía, la tierra, la infraestructura o la defensa del país.
Para que los países desarrollen la resiliencia y protejan su biodiversidad en el tiempo necesario, se debe hacer que más mujeres participen en pie de igualdad en la toma de decisiones.
Dos acciones pueden ayudar.
La inversión y el apoyo para la tutoría es uno de ellos. Fui la primera de mi familia en tener educación universitaria y la primera mujer de mi pueblo en obtener un doctorado. Pero ahora que Belice ha logrado la paridad de género en el logro educativo, considero que mi trabajo más importante es ser mentora de los jóvenes beliceños, de todos los géneros, sobre cómo liderar y considerar diversos puntos de vista.
El uso de cuotas para el equilibrio de género en el liderazgo político es el otro.
Muchos han criticado tales cuotas, argumentando que su uso es discriminatorio o lleva a suponer que las mujeres en el poder obtuvieron sus trabajos debido a su género. Pero las cuotas pueden garantizar que no se pase por alto a las mujeres calificadas y poner en marcha el cambio transformador necesario para una toma de decisiones más equitativa. Los estudios han demostrado que, siempre que el tipo correcto de cuotas se use de la manera correcta, pueden aumentar la demanda y la oferta de mujeres calificadas para postularse para un cargo público (A. S. Aldrich y W. T. Daniel J. Politics 86, 798–803; 2024). Al aumentar la competencia, incluso pueden aumentar la oferta de hombres más competentes.
Los países más ricos podrían pensar que están por delante en el empoderamiento de las mujeres. Pero muchos países de bajos ingresos, incluidos México, Chile y Costa Rica, están aumentando la influencia política de las mujeres de manera más efectiva que los más ricos con más influencia sobre las COP, como Estados Unidos y China.
Si los asistentes a la COP30 quieren lograr un cambio significativo, deben comenzar por establecer una representación de género más equitativa en los salones de poder de sus países.
Kay, Elma. “For Real Climate Action, Empower Women.” Nature, vol. 647, no. 8089, Nov. 2025, p. 291, doi:10.1038/d41586-025-03630-3.